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80 años de historias del Club Andino Bariloche

"El objeto de la asociación será el de propender
y difundir el conocimiento de la montaña
bajo todos los aspectos y la práctica
de los deportes vinculados con la misma"

Así lo deseaban sus cuatro socios fundadores: Otto Meiling, Emilio Frey, Juan Javier Neumeyer y Reynaldo Knapp.

El Club Andino Bariloche (CAB) fue fundado el 13 de agosto de 1931, por Otto Meiling, Emilio Frey, Juan Javier Neumeyer y Reynaldo Knapp. El club posee su sede en la ciudad de San Carlos de Bariloche (20 de febrero 30). Cabe destacar que la institución actualmente cuenta con casi 2500 socios, mientras que alrededor de 20 mil personas han sido parte de esta gran familia.

El club desarrolla sus actividades durante el verano y el invierno:

Durante el verano, se promueven excursiones, caminatas, escaladas en roca y en hielo, y travesías que visitan y recorren las zonas aledañas a la ciudad. Existen grupos de niños, jóvenes y adultos. La Escuela Juvenil de Montaña (EJM) concreta salidas, en las que los chicos aprenden a manejarse de manera segura en la montaña. Mientras que el Grupo Excursionistas De Adultos (GEDA) organizan excursiones con raquetas al final del invierno y caminatas en zonas de montaña desde principios del verano.

En el invierno, el CAB ofrece actividades tanto en el área de esquí alpino, snowboard, esquí nórdico y de travesía, a través de su Escuela Juvenil de Ski (EJS) y Snowboard. Esta ha permitido la difusión de la práctica del esquí entre los niños de la región. También se caracteriza por preparar a los competidores en carreras con puntaje de la Federación Internacional de Ski (FIS), organizadas por la Federación Argentina de Ski y Andinismo (FASA).

A lo largo de su historia, el club ha organizado expediciones importantes, entre las que se incluyen las primeras ascensiones a lo largo de la Cordillera de los Andes.

Aquí nació el CAB, el 13 de agosto de 1931.

 

Algunas historias

Vicente Ojeda
“Avanzando en el tiempo junto con Pablo –Rosenkjer- hicimos punta en algunos cambios que eran necesarios para evolucionar de una manera más rápida y empezamos a hacer algunas cosas que antes no se hacían. Antes, las órdenes del día era una agenda que existía desde siempre con todos sus puntos y jamás se alteraba. Y hasta que no se terminaba con un punto, no había posibilidad de hacer otra cosa.
Siempre había algún personaje que quería alterar el orden, que venía a otra velocidad y que venían con temas a lo mejor locos para la época, por ejemplo, como Augusto Valltvijana. Más adelante, el “Gallego” Manolo Puente.
Hoy es muy difícil encontrar gente que integre las subcomisiones, generalmente, son padres de los chicos que en ese momento están en actividad. En la primera en la que yo estuve tenía 17 años y estaba acompañado por Víctor Enedvolsen, Hugo Jung, entre otros, la armamos para dedicarnos a la reparación del esquí, el mantenimiento de los colectivos.
Creo que se aportó lo que se pudo y a lo mejor y uno espera siempre lo mejor, de acuerdo a las expectativas, pero razonablemente las cosas funcionan. El escenario es distinto, hay otro tipo de cosas, yo siempre apunté a la faceta puramente deportiva, nunca vi un lado comercial. Las cosas han cambiado, hay otros interesas, la nieve como elemento que convoca ahora se convirtió en un elemento comercial, entonces, las cosas son bastante distintas y hay que entenderlo así. Los dirigentes siempre tienen un desafío, antes porque quizá porque no tenía elementos y ahora tal vez porque los hay, pero son caros y siempre tiene el desafío. Lo que hace falta es gente que tenga ganas de seguir haciendo el esfuerzo”.

Andrés Lamuniere
“No hay que olvidar que Otto Meiling en su primera estadía en la Argentina, cuando llegó a Buenos Aires, se dedicó de lleno a la Sociedad Alemana de Gimnasia y era un gimnasta nato. La montaña le vino después, porque cuando estuvo acá es cuando comenzó a interesarse por la montaña, volvió a Alemania y allí tomó clases de alpinismo y cuando regresó comenzó a trabajar como guía de montaña. Además, trajo material para fabricar esquíes, herrajes, todos los elementos para fabricarlos”.

Víctor Enedvoldsen
“Otto Meiling me conoció en los primeros años 30´, al principio tomó una especie de dirección de los boy-scout y los que estábamos inscriptos en ese grupo y empezamos a conocer su disciplina, un poco rígida para nosotros. El siempre fue solitario y medio ermitaño. Sus alumnos, en el 38´ -cuando no hubo nada de nieve- sus alumnos en la casa del Berghoff, los hacía bajar por la parte de atrás del cerro Otto y subían al Ventana para poder esquiar ahí arriba. Esquiar iban a esquiar, sin importar en dónde. Para mí era un libro abierto, siempre te daba consejos importantes”.

Hugo Jung
“Cada año que pasa, uno se siente cada vez más involucrado con estos actos conmemorativos. Recuerdo a gente que hizo mucho y que está un poquito en el anonimato, por ejemplo, Emilio Hernández que creo que fue uno de los primeros patrulleros en el cerro Catedral. Otto Meilling, por supuesto, y toda una serie de viejos esquiadores, mi hermano, entre otros, los cuales hicieron su parte para que esto fuera lo que es hoy”.


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