Caminaron por Chubut

CAMINATAS DE BAJA DIFICULTAD – 10, 11 y 12 de Marzo
Estadía en Gualjaina – Piedra Parada – Chubut

El fin de semana pasado conocimos Piedra Parada a 45 km de la localidad de Gualjaina en la provincia de Chubut. Partimos el viernes muy temprano desde las puertas del Club hacia Esquel por ruta 40, y a unos km antes del ingreso a su aeropuerto, doblamos por la ruta provincial nº 12 por donde se va hacia el poblado de Gualjaina. Desde allí recorrimos 82 kilómetros de los cuales 65 km eran de ripio. Al llegar nos hospedamos en la Hostería Huancache y fuimos atendidos muy amablemente por sus dueños Daniel y Laura. Esa misma noche del viernes, nos esperaban con un delicioso cordero al asador. Ya al otro día, luego del desayuno, emprendimos el paseo hacia la Reserva Natural de Piedra Parada unos 45 km del pueblo. Esa mole de piedra de unos 280 m de altura se encuentra a orillas del río Chubut, y es un ambiente ideal para efectuar paseos de trekking ya que las vistas panorámicas son increíbles e incluyen pinturas rupestres. Antiguamente formó parte de las paredes de un volcán. Cruzando el río Chubut se llega a la Buitrera o Gran Cañadón, formado por dos paredones de aproximadamente 4 a 6 kilómetros de largo y hasta 100 metros de altura. Piedra Parada y el Gran Cañadón es un lugar mágico. Es fácil imaginar que los antiguos pobladores de esta zona lo hayan considerado un lugar sagrado. La atmósfera, el aroma, el sonido del viento por las cavidades, el misterio de sus cuevas y pasadizos, así lo confirman. La caminata consistió en recorrer esos km en plano a lo largo del Cañadón. A veces la senda se estrechaba, a veces se ampliaba, andando siempre a la orilla de un arroyo. El impacto de la formaciones de origen volcánicos, la variedad de piedras coloridas, las plantas, flores y aves, contribuyen al encanto del lugar. Son esos espacios a los que uno siempre quiere volver para renovar energías mediante el contacto con el corazón del planeta. Al finalizar la jornada, efectuamos nuestra tradicional merienda en el sitio llamado “La Caldera del volcán” y a nuestro regreso, ya al atardecer, nos sorprendió una inmensa luna que trepaba hacia un cielo rosado azul detrás de la sierra.

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