El grupo de Caminatas estuvo por Paso Córdoba

El domingo 14 de mayo la salida del grupo de Caminatas de Baja Dificultad consistía en llegar hasta la confluencia del Río Limay con el Traful e internarnos, bordeando el río, entre maravillosas y curiosas formas de piedra hacia el balcón panorámico del Paso Córdoba, Parque Nacional Lanín, prov. del Neuquén.

Como ya es costumbre en este otoño patagónico el tiempo aparecía nublado y lluvioso, pero no por eso se decidió quedarse en nuestras casas. Siempre optimistas, nos encontramos en la puerta del C.A.B. y decidimos entre todos (guía a la cabeza) qué deseábamos hacer.

Y allá salimos, llenos de alegría, sabiendo que la estepa nos iba a brindar de todo un poco. Y así fue.

Tuvimos lloviznas, sol de a ratitos y también hermosa nevisca. Las maravillosas y extrañas formas de los cerros nos iban cautivando. Pensamos, mirando las cimas, que ahí es donde vemos con precisión la corteza terrestre expuesta acertadamente. Alguien dijo con claridad que este paisaje es un inmenso “archivo natural” y que sus rocas representan las páginas de este gran libro llamado pasado geológico.

Estepa: tierras áridas…?? No, de ninguna manera. El sendero se iba bordando de pequeñas y coloridas flores, algunas orquídeas preparándose para la primavera, no sin antes pasar por heladas y nevadas. Un bello cóndor juvenil nos deleitó con su vuelo, dejándose llevar por las distintas corrientes de aire. Cámaras y celulares en mano nos dieron la posibilidad de capturarlo para el recuerdo de la hermosa caminata, subiendo lentamente al Cerro Córdoba.

Cada una de esas enormes rocas que delicadamente culmina el cerro, algunas suaves y lisas, otras rugosas y cortantes, son el testimonio de un largo viaje de miles de años, de forma que aún hoy nos resultan misteriosas.
Y, desde esas alturas, se ven mares de coirones y neneos, bellas lengas rojizas y achaparradas por las condiciones del clima al cual se van adaptando.

Cansados y cubiertos de gorros, guantes y otros abrigos, nos llegamos hasta el balcón para tomarnos unos mates calentitos y comer algunas cosas dulces y ricas, pensando ya en la próxima caminata.

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