Como cada año, nos reunimos para celebrar el Día del Montañés, una fecha muy especial para quienes compartimos la pasión por la montaña y entendemos que este espacio es mucho más que un lugar para practicar deportes: es parte de nuestra identidad, de nuestra historia y de nuestra forma de vivir.
Durante el acto, nuestro presidente, Juan Pablo Ordóñez, nos invitó a reflexionar sobre los valores que nos identifican como comunidad de montaña. Habló del espíritu de aventura y exploración que caracteriza al montañismo, de esa curiosidad que nos impulsa a descubrir nuevos caminos, abrir huellas y hacer posible que otros también puedan disfrutar de lugares únicos.
También compartimos una mirada sobre el presente y el futuro de nuestras montañas. Hoy cada vez más personas eligen recorrer los senderos y conocer la belleza de nuestro Parque Nacional. Ese crecimiento nos llena de orgullo, pero también nos plantea nuevos desafíos. Como Club creemos que es momento de seguir impulsando una infraestructura adecuada y ampliar la red de senderos para distribuir mejor el uso del territorio, mejorar la seguridad y, al mismo tiempo, cuidar el ambiente que tanto valoramos.
La montaña también fue protagonista como espacio de encuentro con uno mismo. Quienes caminamos, escalamos o esquiamos sabemos que allí encontramos algo difícil de explicar: una conexión profunda con la naturaleza que nos recuerda que somos parte de algo mucho más grande. Ese vínculo es, sin dudas, uno de los grandes regalos que nos ofrece la vida de montaña.
El Día del Montañés también nos brinda la oportunidad de detenernos un momento para recordar a quienes ya no están. Con profundo respeto homenajeamos a los montañistas fallecidos durante el último año y rendimos un reconocimiento especial a dos personas que dejaron una huella imborrable en nuestra institución y en la comunidad montañera: Vicente Ojeda y Alfredo Schlieper. Su compromiso, su trabajo y su pasión seguirán inspirándonos en cada sendero y en cada proyecto.


