Fue el creador del Grupo Excursionista de Adultos (GEDA) hace casi 45 años. Lo inicio con algunos padres de niños que concurrían a las escuelas de verano del CAB y su objetivo fue acercar a la montaña a simples caminantes.

Y el GRUPO creció tras su carisma. Un guía de lujo, afable, con humor, un líder sin estridencias. Nos daba seguridad, confianza, nos inició en una actividad que lleva décadas de formar un grupo sólido, que espera el fin de semana para unirnos en pos de una meta.
No usaba GPS, ni radios, no contaba con seguros formales, pero era sabio, observador y conocía las limitaciones de cada uno.
Abrió las sendas olvidadas, escondidas al caminante ávido de conocer la región y sus bellezas. Nos enseñó como caminar en los senderos, orientarnos, confiar en el otro. Hizo famoso el mate cocido grupal y el trabajo compartido para preparar un guiso en las salidas con campamento.
Un caballero que uso como armadura, su humildad y sabiduría para transmitir el amor por la montaña y la naturaleza. Un cerro eterniza su presencia en la cordillera “el Alfredo”, que será siempre un faro que ilumina su legado.
Liliana Schiavo


