Tal vez este sea un destino, que el GEDA vivió como un gran desafío, el guía nos alentó, el grupo puede llegar al refugio viejo del tronador. Hubo mucha democracia en las decisiones. Se hace a pesar del pronóstico, lluvias, tormentas eléctricas, nubes bajas que impedía ver la cumbre, pero por unanimidad se haría igual.
Los 24 inscriptos y 3 guías partimos hacia Pampa Linda mirando el cielo. Un caballo cargó carpas y enseres de comida para las cenas comunitarias.
El bosque de coihue y luego lengas, nos vio transitar el sendero, impulsarnso con barritas de cereal, turrones, frutos secos y muchas charlas para no percibir el esfuerzo que los guías miniminaban con paradas de la fruta, hidratación y frases de alientos.
Ya llegamos al arroyo, ya falta poco para el mallín ya entramos a Chile, foto en el Cartel y bordeamos por fuera el mallín hasta ver el prolijo lugar de los carabineros chilenos. Nos dieron la bienvenida, mate cocido y preparación de carpas y cena.
Sádbo 7 horas arriba, no llovió, no hubo rayos nocturnos y el sol empujaba la neblina matinal.
Aunque inofensivos, el grupo fue escoltado por tres gendarmes y dos de ellosmunidos de armas largas, luego dijeron de la inspección del refugio y ayuda para asistir o bajar mochilas.
Bosque, pedrero, roca volcánica y la imágen cada vez más cercana del volcán extinto, El Tronador. Se recorrió el refugio que por su mal estado contrasta con los del CAB, fotos, fotos, muchas fotos.
Otro premio al esfuerzo, 5 cóndores curiosos. Se almorzó en una de las pocas sombras y a regañadientes se inició el descanso. La jornada se completó con picada, un vinito rosado y torta con vela por el cumpleaños de la guía Isabel y un guisote de lentejas.
No faltó nada. Desde el amplio Mallín se vió salir la luna llena y se ubicaron las constelaciones visibles.
Liliana Schiavo


