El viernes 27/03 nos encontramos puntuales, en la sede a las 7 hs., los 18 socios excursionistas más Rodrigo e Isa, guía y ayudante. Si bien, la mayoría nos conocemos, siempre hay nuevos caminantes que se suman. Así fue, con Ricardo y Silvia, socios residentes de Junín de los Andes, que se sumaron a este recorrido.
Las salidas son nuestras aventuras, que organizamos cada 15 días. Pero, en esta en especial, significaba ir a nuestros refugios, Rocca e Ilon.

La mañana cubierta con una fina helada nos recibió en Pampa Linda. Los colores del otoño ya pintaban el sendero. El día era espléndido y auguraba un excelente camino, y el Tronador nos invitaba a la travesía con su imponente postura.
El sendero, en silencio, se abría paso con las charlas, las risas de los excursionistas, maravillados por la eterna naturaleza que nos sorprende con sus colores, aromas y sonidos. Caminamos 7 hs. y llegamos a nuestro primer refugio en Paso de las Nubes, al refugio Agostino Rocca.

Martín, cordobés, y su equipo nos recibieron, asignando las habitaciones y explicando la organización de cena y desayuno. El atardecer lo disfrutamos en el amplio deck del refugio, con mate, charlas, fotos divertidas, sorprendiéndonos con el vuelo majestuoso de los cóndores. La cena se sirvió puntualmente, todo rico y con buen vino, trajo anécdotas, proyectos y programa de próximas travesías, que aun con el cansancio ya planificamos para la próxima temporada.
Disfrutar del refugio es sentirnos en casa, descansar en su calidez y comodidad, valorar la pertenencia al CAB, que ese mismo día, en la sede, celebraba la Asamblea anual.
Ya el sábado 28/03, madrugamos y en el desayuno festejamos el cumpleaños de Claudia, con una rosca de Pascua, con vela y bengala, que sus amigas habían llevado… fue muy emotivo.

Iniciamos el segundo día de caminata, con bajadas y subidas intensas. Volver a mirar atrás y ver, a lo lejos, el refugio Rocca y el cerro Tronador. Y un poco más adelante, divisar el refugio Meiling, nuestra otra casa, que disfrutamos en la temporada anterior.
Así seguimos la senda, observando el cerro Constitución y luego apareció el imponente Mar de Piedras, el andar se hizo más lento. Hacia la cumbre del Mar de Piedras, la nieve blanca y las piedras grisáceas matizaban en armonía. Recorrer senderos es reencontrarnos con aquellos que ya lo hicieron antes, caminar en silencio o charlando con amigos, con el mismo asombro, con ganas de subir, bajar y llegar a destino.

Bajamos, escuchando el correr del agua bajo las piedras… ya era un río de piedras… las marcas celestes sobre las piedras del sendero nos guiaban a la salida del mismo. Nuevamente, el bosque de lengas y próxima parada, la Mirada del Doctor. Como siempre, soberbia, imponente, con vista al lago Frey y montañas para identificar. Allí, muchas fotos, algo de vértigo y el regreso a retomar el camino a la laguna Ilon.
Luego de 10 hs. de caminata, ya con la luna reflejada en la laguna, llegamos al refugio Ilon. Nos recibieron Andy, Carmen y Nehuén. Cansados y felices nos ubicamos en el domo y en carpas, todo muy confortable. La cena excelente, las pizzas de 10 y el goulash muy sabroso, ya que varios pidieron doble porción.
Otra vez, estábamos en nuestra casa, en Ilon, compartiendo lo vivido, muchas anécdotas, algunas caídas y ya a esta altura, quizás por el cansancio o las cervezas, algunas frases memorables que generaron carcajadas, para irnos a dormir.
El domingo, nos levantamos con una llovizna que pintó de gris todo el lugar. Ya recuperados, con un rico desayuno, iniciamos el regreso a Pampa Linda. Del viernes al domingo, el otoño se notaba con colores más intensos, amarillos, ocres, naranjas y rojizos, nos despedían de tres días inolvidables.
Gracias a Rodrigo e Isa, por la guiada, su permanente confianza y calidez con cada uno de nosotros.
Gracias a todos por lo compartido.


